Los abdominales forman un grupo muscular que condiciona gran parte de nuestros movimientos. Dependemos de ellos para nuestra actividad diaria aunque apenas nos demos cuenta.

Tener unos abdominales fuertes y tonificados no es sólo una cuestión de estética sino, sobre todo, de salud. Los abdominales mejoran nuestra postura y así prevenimos lesiones y dolores de espalda y cervicales.

La espalda media y baja

Unos abdominales débiles hacen que nuestro peso se soporte sobre la espalda. Este exceso de trabajo es especialmente contraproducente en la parte media y baja. Por ello debemos reforzar nuestros abdominales en cada actividad diaria rutinaria, como por ejemplo al agacharnos a recoger algo del suelo.

El desgaste de la columna vertebral

Unos abdominales fuertes mejoran la buena postura. Ello disminuye el desgaste de la columna vertebral y evita problemas como hernias discales o desgastes que provocan desviaciones de la postura natural, lo que lleva a una distribución inadecuada del peso corporal y a su vez produce más problemas y dolencias.

Lumbalgia

Una mala postura (producida por abdominales débiles) suele acompañarse de movimientos inadecuados al realizar cualquier actividad. Estos están muy relacionados con dolor de lumbares. También se ve afectado el equilibrio que todos los días necesitamos al caminar sobre superficies irregulares, cargar pesos o hacer movimientos bruscos para evitar accidentes.

Deporte

Todos los deportes requieren en mayor o menor medida la estabilización y la acción que proporciona la parte central del cuerpo. Cualquier movimiento, como lanzar o coger una pelota, nadar, etc. requiere una zona abdominal con buen rendimiento. Esto no sólo nos ayuda a evitar lesiones, al hacer movimientos con mayor control y fuerza, sino también a recuperarnos antes.