TESTIMONIOS

«Nunca se puede tirar la toalla»

Sagrario es una profesora muy joven que padeció un severo dolor de espalda durante 20 años. «Todo empezó al agacharme para corregir algo a un alumno en el pupitre y me quedé clavada. No vivía con normalidad: malvivía. Lo había intentado todo: fisioterapia, osteopatía, unidad del dolor de la Seguridad Social, pilates, yoga…». Sobre todo, tomaba muchos fármacos, hasta 12 pastillas al día. «Calmaba el dolor al instante pero no era duradero.»

«No podía dormir ni sentarme a comer. Tenía que comer de pie.»

Manuel Ángel padecía una severa artrosis lumbar. El dolor era intenso continuamente. «En todos los sitios en los que me trataron me fue mal. Tomaba muchas pastillas pero el dolor continuaba sin tregua. No mejoraba nada, hasta que fui a San Lorenzo.» «Decidí probar la Clínica de Medicina del Dolor San Lorenzo y ahora la vida es perfecta. Llevo 13 sesiones y desde la segunda o tercera empecé a notar alivio y poder dormir. Ya puedo caminar y sentarme sin dolor. El tratamiento no es nada agresivo; lo aguanta cualquiera. A los que estén pasando por lo que yo pasé los mandaría allí sin ninguna duda.»

«O resultado foi fabuloso. Eu, a nivel persoal, recomendaríao sen ningún tipo de dúbida.»

Dolores levava 15 días cunhas dores fortísimas nas cervicais, o brazo esquerdo e parte da espalda. Estaba tomando antiinflamatorios e opiáceos, un tratamento moi forte que non lle facía absolutamente nada. Cando chegou á Unidade da Dor de San Lorenzo non pensaba que iba pasar o que pasou. Na segunda sesión empezou a ter melloría. Logo tivo un pico para abaixo, pero a partir da quinta sesión realmente empezou a notar os efectos. De pasar 24 horas ao día sen tregua, sen poder durmir, agora está moitísimo mellor e pode durmir. «Estou contentísima. A miña vida cambiou totalmente».

«Ahora camino, hago las camas, puedo hacer la comida, salir a la calle. Fue muy buena decisión.»

Lucía empezó a tener muchísimo dolor en el talón. Llegó a tener una infección en el talón de aquiles y espolones. Le hicieron una ecografía y empezó las sesiones. Después de la tercera sesión ya notó una gran mejoría y ya iba con un bastón solo. Y ahora, tras 12 sesiones, ya va sin bastón.

«Desde que empecé el tratamiento no he vuelto a tomar un solo calmante.»

Maricarmen, con un aplastamiento de vértebras, casi no podía caminar. A los cinco minutos tenía que sentarse por el dolor de espalda. No podía ni pararse a hablar con alguien en la calle porque no aguantaba ni un minuto. Se animó a probar las técnicas del Doctor Oliván y a partir de la quinta sesión empezó a notar mejoría. Hoy puede caminar una hora sin pararse y sin dolor. «A los que tienen dolor yo les diría que lo intentaran porque merece la pena; que no quede la cosa por no intentarlo».

«Desde el primer día ya noté la mejoría. A las ocho sesiones empecé a descansar y a las doce empecé a hacer vida normal. Ahora estoy caminando de 2 a 6 km sin ningún problema.»

Carmen tenía un dolor insoportable en la espalda: no podía aguantar el dolor tan fuerte, no podía caminar, descansar ni estar sentada. Llegó a pensar en una silla de ruedas; era insoportable, «una cosa que no se puede explicar con palabras». Tomaba antiinflamatios y analgésicos que el estómago ya no me aguantaba más. Desde el primer día notó la mejoría. Con ocho sesiones empezó a descansar y con doce empezó a hacer vida normal. Ahora es capaz de caminar seis kilómetros sin ningún problema.»