Cada 17 de octubre se celebra el Día mundial del dolor, una iniciativa para concienciar sobre este problema y tratar de mejorar la calidad de vida de los millones de personas que lo padecen en el mundo, buscando fórmulas que eviten o disminuyan el sufrimiento físico y emocional.

Según la OMS “el dolor crónico es una enfermedad y su tratamiento, un derecho humano” y, según todos los estudios y estadísticas, supone grandes limitaciones para la vida cotidiana, en términos de salud física, mental, relaciones sociales e incluso oportunidades laborales y económicas. Estos problemas, que sufren los pacientes con diversas dolencias que provocan dolor crónico, se trasladan a toda la sociedad. Es por esto que es necesario sensibilizar a la sociedad en su conjunto, así como a las instituciones y organismos públicos y privados sobre la urgencia de fomentar la investigación y tratamiento del dolor, empleando para ello los recursos necesarios.