Las patologías en las que se concentra el dolor no oncológico en España: artrosis, migraña, dolores lumbares y cervicales. (I) Artrosis
El dolor crónico no oncológico se define como el dolor que dura más de tres meses, de forma continua o intermitente, más de cinco días por semana, con intensidad moderada o alta y que pueda restringir la funcionalidad. Según la Organización Mundial de la Salud, un 20 % de la población mundial sufre dolor crónico en algún grado.
Una de las patologías en las que se concentra la mayor parte del dolor crónico no oncológico es la artrosis. Es una enfermedad degenerativa que empeora con el tiempo y que suele producir dolor y rigidez, que pueden llegar a ser lo suficientemente intensos como para dificultar las tareas diarias. Otros síntomas comunes son la hinchazón de la zona y la pérdida de movilidad.
Entre los factores que aumentan el riesgo de padecer artrosis destacan la edad (casi la mitad de los mayores de 65 años la sufren), el sexo (es más frecuente en mujeres) y el sobrepeso (aumenta la presión sobre las articulaciones y la inflamación), además de las lesiones o el esfuerzo repetido, por trabajo o por la práctica de un deporte. Ciertas enfermedades y la herencia genética también provocan mayor tendencia a desarrollar artrosis.
Es importante saber que el objetivo del tratamiento es reducir la intensidad del dolor, ya que el dolor puede no desaparecer, pero se intenta que interfiera lo menos posible en la vida diaria del paciente. Para ello se busca un tratamiento global que también mejore el patrón de sueño y el estado de ánimo y que permita continuar con la actividad laboral, familiar y social, así como la actividad física.
Es de vital importancia consultar con una Unidad del Dolor para seguir un tratamiento personalizado que permita lograr estos objetivos, reducir el tratamiento farmacológico al mínimo imprescindible y ser muy constante con este tratamiento ya que es una enfermedad degenerativa que sólo va a empeorar con el tiempo, por lo que no se puede descuidar la atención.