Entre las personas con dolor crónico de entre 20 y 64 años, la afección más frecuente es el dolor de espalda. Representa algo más de una cuarta parte de las afecciones de dolor crónico. Muchas afecciones físicas diferentes pueden provocar dolor de espalda, y la mayoría de ellas no se convierten en crónicas.

Los Institutos Nacionales de la Salud dividen las causas del dolor de espalda crónico en cuatro categorías generales: problemas mecánicos, lesiones, afecciones y enfermedades adquiridas, e infecciones y tumores.

Los problemas mecánicos son probablemente los más comunes. Incluyen la forma crónica de tensión y espasmo muscular, pero también incluyen la hernia o la rotura de disco.

Entre cada una de las vértebras hay un disco intervertebral formado por dos componentes: La capa externa está formada por un tejido flexible y elástico llamado anillo fibroso, y la capa interna está formada por un gel llamado núcleo pulposo.

Cuando estos discos se salen de su sitio o se abren, los nervios que van de la columna al sistema nervioso periférico pueden quedar comprimidos. A veces no notas esta presión, pero otras veces sientes hormigueo, entumecimiento o dolor. A veces los discos se curan solos; otras veces el dolor se vuelve crónico.

Las lesiones, como las fracturas y los esguinces, y las afecciones adquiridas, como la artrosis y la artritis reumatoide, completan las causas más comunes del dolor de espalda. Las infecciones y los tumores son muy raros.

Algunos casos de lesiones de espalda pueden requerir cirugía, pero ésta no es el primer tratamiento o el preferido para la mayoría de las personas con dolor de espalda.

Nuestro conocimiento de las causas del dolor de espalda está mejorando, pero los tratamientos no mejoran necesariamente los resultados.

La mejor defensa contra el dolor de espalda crónico es detenerlo antes de que empiece. Muchas de estas afecciones pueden estar relacionadas con la debilidad, el mal uso o el uso excesivo de los músculos de la espalda y el abdomen o con el desgaste normal del envejecimiento. Es importante mantener estos músculos fuertes con una actividad regular.

Si su dolor ya se ha vuelto crónico, la receta es prácticamente la misma: fortalecer los músculos de la espalda y el abdomen. La diferencia es que tendrás que fortalecer estos músculos de forma más lenta y cuidadosa.

Lo que no debes hacer es descansar, al menos no durante mucho tiempo. Es importante conservar y ganar masa muscular para mantenerse sano. Consulte siempre a un médico antes de iniciar cualquier tipo de programa de fisioterapia.