Esta es una dolencia frecuente en pacientes de todas las edades ya que puede ser resultado de una lesión deportiva, un accidente o diferentes enfermedades, como algunos tipos de artritis. Según cuál sea su origen, varían la ubicación y la intensidad del dolor y así el tratamiento necesario.

No todos los dolores de rodilla son graves pero algunas lesiones y enfermedades pueden provocar más dolor, daños articulares y discapacidad si no se tratan. Además, tener una lesión de rodilla —aunque sea de poca importancia— hace que sea más probable que sufras lesiones similares en el futuro.

Siempre es recomendable evitar el exceso de esfuerzo físico sobre la rodilla problemática, especialmente en los momentos puntuales de mayor dolor, y consultar al médico que nos indicará el tratamiento más adecuado para recuperar la movilidad y con ello la calidad de vida.

Factores de riesgo

Algunos factores pueden aumentar el riesgo de padecer problemas de rodilla, entre los cuales están:

  • El sobrepeso. Tener sobrepeso (o, peor aún, obesidad) aumenta la exigencia sobre las articulaciones de las rodillas, incluso durante actividades cotidianas, como caminar o subir y bajar escaleras. También aumenta el riesgo de artrosis al acelerar la ruptura del cartílago articular.
  • La falta de flexibilidad o fuerza muscular. La falta de fuerza y flexibilidad se encuentra entre las principales causas de lesiones en las rodillas. Los músculos tensos o débiles aportan menos sostén a la rodilla.
  • Ciertos deportes. Algunos deportes suponen más exigencia a tus rodillas que otros. El esquí alpino, los saltos y giros del básquetbol y el impacto repetido que absorben las rodillas cuando corres aumentan el riesgo de lesiones en las rodillas.
  • Una lesión previa. Tener una lesión de rodilla anterior hace que sea más probable que te vuelvas a lastimar la rodilla.

Prevención

Aunque siempre es posible prevenir el dolor de rodilla, los siguientes consejos pueden ayudar a prevenir las lesiones y el deterioro de las articulaciones:

  • Procura mantener un peso adecuado. Mantener un peso saludable es una de las mejores cosas que puedes hacer por tus rodillas. Cada kilo de más implica presión adicional sobre las articulaciones y aumenta el riesgo de lesiones y artrosis.
  • Mantente en forma para practicar deportes. Cuando practiques deporte tómate el tiempo necesario para la preparación específica de los músculos y articulaciones (calentamiento) a fin de que estén preparados para las exigencias concretas del deporte a continuación. Procura aconsejarte con profesionales para asegurar que tu técnica y movimiento sean lo más correctos posible y no haces movimientos que faciliten las lesiones.
  • Gana fortaleza y mantén la flexibilidad. Debido a que la debilidad muscular es la principal causa de las lesiones de rodilla, te beneficiarás de fortalecer los cuádriceps y tendones de la corva, que sostienen las rodillas. El entrenamiento para mejorar el equilibrio y la estabilidad ayuda a que los músculos que rodean las rodillas trabajen juntos con más efectividad. Como los músculos tensos también pueden favorecer las lesiones, es importante estirarlos bien. Intenta incorporar ejercicios de flexibilidad en tu entrenamiento.
  • Haz ejercicio con inteligencia. Si tienes artrosis, dolor crónico de rodilla o lesiones recurrentes, tal vez necesites cambiar la forma en la que te ejercitas. Podrías nadar, hacer aquaeróbic u otra actividad de bajo impacto, al menos unos días a la semana. En ocasiones, limitar las actividades de alto impacto es suficiente para aliviar el dolor.