Los ciclos naturales de sueño se ven alterados e interrumpidos a menudo por el dolor crónico y esta misma falta de sueño profundo provoca más dolor, en un círculo vicioso dificil de frenar. Por esto mismo, el correcto descanso ayuda a paliar el dolor y el menor dolor a descansar mejor. Así, es conveniente introducir hábitos saludables de sueño al mismo tiempo que seguimos un tratamiento para el dolor y ambos se reforzarán mutuamente.

¿Por qué seguir un tratamiento contra el dolor crónico?

No sólo para evitar el propio dolor, lo cual ya implicaría un gran aumento de la calidad de vida, sino también para mejorar el sueño y con él la salud en general y así reducir las probabilidades de sufrir dolencias leves o incluso graves, tales como enfermedades víricas, problemas de tensión elevada, diabetes, sobrepeso o depresión, entre otras.

¿Cómo contribuir a que el tratamiento para el dolor sea más exitoso?

Sabemos que mientras estamos siguiendo un tratamiento para el dolor podemos reforzar su eficacia si introducimos hábitos saludables de sueño. ¿De qué forma podemos contribuir como pacientes?

Hábitos para mejorar el sueño

  • Evitar comidas copiosas justo antes de irse a dormir, así como dormir con el estómago vacío. Lo correcto es una cena ligera.
  • Reducir la ingesta de cafeína, azúcar y alcohol antes de dormir.
  • Reducir el tabaco.
  • Evitar los medicamentos que interfieren en el sueño a última hora del día. En algunos casos esto se indica en el prospecto, en otros casos será nuestro médico quien nos dé las instrucciones adecuadas. Siempre debemos consultar a nuestro médico si tenemos dudas respecto a nuestra medicación y no hacer nunca cambios en la misma sin su conocimiento y prescripción.
  • No hacer ejercicio intenso justo antes de dormir. El ejercicio es saludable y ayuda a conciliar el sueño siempre que procuremos hacerlo como máximo tres horas antes del sueño. Sin embargo sí pueden ayudarnos a conciliar el sueño rutinas de ejercicio más suave y relajante como el yoga, tai chi, etc.
  • Evitar las luces intensas justo antes de dormir. Aquí se incluyen pantallas de tv, ordenador, smartphones, etc. Podemos cambiar estos hábitos por la lectura de un libro (en papel), escuchar música, charlar o practicar un hobby que no requiera luz intensa.