Es sabido que el dolor es una alarma innata del organismo tanto para evitar los peligros futuros como para identificar lesiones inmediatamente y así poder curarlas. Sin embargo la función protectora y educativa del dolor se pierde cuando éste es crónico: El mecanismo cerebral que produce el dolor se modifica de modo que puede llegar a producir dolor incluso sin causa física que lo provoque o, ante la expectativa de una causa, sobrereaccionando a ella. De este modo el dolor deja de “avisarnos” de problemas y en su lugar es un problema en sí mismo.

En el dolor crónico confluyen diferentes factores de tipo psicológico, entre otros, y a consecuencia de éste se modifican determinados procesos mentales tanto por causas físicas como psicológicas, según detallan diversas publicaciones especializadas. Determinados estudios han encontrado que una de estas alteraciones se produce sobre la memoria y el modo de almacenar y procesar información.

Relación entre dolor y memoria

Se ha demostrado que los pacientes sufren más dolor ante una experiencia si tienen la expectativa de que va a ser una experiencia dolorosa porque ya habían sufrido dolor anteriormente con la misma experiencia u otra similar. Hablamos así de la memoria del dolor.

La memoria es un sistema muy maleable en determinadas circunstancias. En el caso del dolor crónico los procesos cerebrales que intervienen en la memoria pueden llegar a modificarse de modo que se sufre dolor de forma perpetua incluso sin causa física que lo produzca o se experimenta cada vez más dolor por la misma experiencia.

Debemos tener en cuenta que en la percepción del dolor intervienen numerosos aspectos no sólo físicos sino culturales, sociales, incluso experiencias personales. No se trata sólo del suceso en sí sino de su significado subjetivo.

En recientes experimentos se ha descubierto que un receptor del dolor regula también un proceso neuronal relacionado con la consolidación de la memoria. Así se podría desarrollar un fármaco que tuviera efectos sobre el dolor y también sobre la pérdida de memoria.

Todavía queda mucho por investigar sobre el dolor pero, en este contexto, se refuerza la importancia de las unidades y clínicas que trabajan en el tratamiento del dolor crónico, ya que según estas investigaciones podrían estar también evitando problemas de memoria a medio y largo plazo. Es importante no sentir dolor no sólo por el beneficio evidente e inmediato en el bienestar personal sino porque podríamos estar protegiendo nuestra memoria y la correcta evolución de determinadas funciones cerebrales.