La falta de sueño de calidad afecta negativamente al dolor y, en consecuencia, a aspectos tanto psíquicos como físicos de nuestro organismo. Quienes sufren de dolor crónico y no duermen bien suelen referir aumento del dolor, ansiedad e incluso depresión y preocupación por su salud general, mientras que un sueño reparador ayuda a controlar el dolor e incluso a una percepción más positiva de los temas relacionados con la salud.

Las personas que sufren de dolor crónico a menudo se van a dormir pensando en ese sufrimiento que les dificultará enormemente el descanso, en lugar de pensar en las actividades del día. Así, no sólo el propio dolor sino también la previsión del mismo dificulta a su vez conciliar el sueño, al aumentar el estrés.

Es por esto, que en el tratamiento del dolor uno de los resultados más importantes es la mejora en la calidad del sueño, ya que a través de un correcto descanso el dolor se reducirá, la percepción del mismo será menor y la salud en general mejorará.

¿Cómo afecta concretamente la falta de descanso a nuestro organismo?

Quienes no tienen un sueño reparador son propensos a sufrir diversos problemas crónicos de salud, como aumento de la tensión, diabetes, depresión y sobrepeso. Asimismo, el sistema inmune puede funcionar peor, así que estarían más expuesto a virus, tanto para enfermar como para recuperarse peor de la enfermedad. Incluso hay estadísticas que refieren mayor incidencia de cáncer y altas tasa de mortalidad en general, no sólo accidental.