La deshidratación se produce si el cuerpo libera más líquidos de los que absorbe y en verano, con el sudor y las altas temperaturas, existe más riesgo de sufrirla. Sin embargo proporcionar una adecuada cantidad de agua al organismo es esencial para mantenerse saludable y no dificultar los procesos metabólicos, la salud cardiovascular, etc.

Para tener una correcta hidratación del organismo no sólo debemos ingerir suficiente agua diariamente sino también seguir una dieta saludable rica en frutas y verduras.

Síntomas de deshidratación

La falta de hidratación se manifiesta en nuestro cuerpo de diversas formas, como mayor cansancio, piel seca, dolor de cabeza, malestar estomacal, boca seca o mal aliento e incluso un aumento del ritmo cardíaco, ya que una cantidad suficiente de agua es necesaria para que el corazón pueda bombear la sangre. La carencia de agua provoca que el corazón deba hacer un mayor esfuerzo.

Dolor muscular y articular

Algunas de las consecuencias menos conocidas de la deshidratación son las dolencias relacionadas con músculos y articulaciones. Estas deben estar correctamente hidratadas para cumplir su función sin problemas. Respecto a los músculos la falta de agua provoca alteraciones como inflamación o falta de elasticidad, lo cual puede derivar en molestos calambres e incluso en lesiones más graves como roturas musculares. Todo ello es especialmente relevante durante la práctica de ejercicio físico, especialmente en personas sedentarias o después de períodos prolongados de sedentarismo.

Así pues, especialmente las personas con dolores crónicos de tipo muscular y/o articular deben prestar especial atención a mantener una correcta hidratación, especialmente durante las estaciones del año con más altas temperaturas, cuando la deshidratación es más frecuente y en momentos en los que se retome actividad física después de un período de inactividad prolongado.