El dolor crónico supone un gran problema mundial de salud y social. Es por ello que es tema principal de numerosas investigaciones científicas no solo sobre tratamientos farmacológicos o quirúrgicos o sobre su origen, sino también sobre su percepción ya que es una dolencia con un fuerte componente subjetivo.

¿En qué medida el dolor es subjetivo?

El dolor tiene un componente sensorial, objetivo, y otra parte emocional que depende en gran medida de cada individuo. Algunas investigaciones recientes definen el dolor crónico como una memoria emocional, ya que se ha constatado la existencia de hipersensibilidad al revivir una experiencia asociada a un estímulo doloroso. Esto, que constituye un importante aprendizaje para evitar los peligros, no se manifiesta con igual intensidad en todos los individuos, lo que lleva a intentar definir qué diferencia a unos individuos de otros en su percepción del dolor o lo que es lo mismo: ¿por qué unos perciben más dolor que otros ante el mismo estímulo? ¿Depende de la edad, del sexo, del estado de salud, de factores sociales?

La memoria del dolor

El hecho de que el dolor tenga un compenente subjetivo no quiere decir que no sea real, sino que cada individuo lo vive de diferente manera. Se han hecho numerosos estudios sobre las causas de esta subjetividad en función de diferentes variables pero finalmente parece que depende principalmente de las experiencias anteriores. Quien haya tenido experiencias dolorosas previamente y/o espere que una determinada experiencia sea dolorosa probablemente sentirá más dolor que otra persona en la misma circunstancia.

En diferentes estudios se habla de la memoria del dolor y se relaciona el dolor crónico con períodos previos de dolor intenso y prolongado de forma que el sistema lo “recuerda” y finalmente sigue reaccionando a un estímulo que ya no está allí como si lo estuviera.

El tratamiento (farmacológico o de otro tipo según el caso) es necesario igualmente pues el dolor en sí mismo es un problema y no solo la “lesión” que lo produce. Una vez que el cerebro produce la sensación de dolor es necesario intervenir, sea cual sea la causa. Más aún si sabemos que los episodios recurrentes de dolor nos harán más sensibles a él y nos acercan a la posibilidad de derivar en un problema de dolor crónico. No debemos minimizar la importancia del dolor y antes de llegar a que nuestra dolencia se vuelva crónica debemos contactar con nuestro médico y/o con una unidad del dolor especializada para tratar de mitigarla o incluso eliminarla.