Una parte de nuestro organismo que se pone en riesgo cuando se entrena sin calentamiento o se hacen sobreesfuerzos son las articulaciones, que sufren especialmente durante la práctica del atletismo, tan de moda actualmente. Sobre todo los novatos han de tener especial cuidado en este sentido y empezar alternando el trote con la marcha a buen ritmo e ir aumentado los tiempos de carrera progresivamente.

Igualmente, después de un período largo de inactividad física se debe tener prudencia con la intensidad y frecuencia del entrenamiento e ir recuperando la forma física anterior lentamente para evitar lesiones y dolores crónicos.

Los músculos

Es importante que los músculos que rodean las articulaciones estén fuertes, ya que son los que amortiguan el impacto sobre ellas al correr. Por eso no debemos forzar las articulaciones después de un largo período de sedentarismo como el confinamiento, ya que al haber perdido masa muscular es probable que nuestras articulaciones estén más expuestas a lesiones.

También debemos cuidar la elasticidad, y no solo la fuerza, ya que el equilibrio entre ambas en fundamental para mantener la salud de nuestras articulaciones durante la actividad física.

El suelo

Una buena forma de volver a practicar deporte protegiendo las articulaciones es correr sobre césped o arena en lugar de hacerlo siempre sobre asfalto, ya que éste al ser más duro hace que el impacto de la pisada sea mayor y con ello el daño sobre la articulación.

Otra opción es alternar la carrera con ejercicios de menor impacto sobre las articulaciones de manera que el nivel de exigencia sobre ellas sea menor, especialmente a partir de ciertas edades.

Caminar

Caminar tiene numerosos beneficios para las articulaciones siempre que se haga con precaución, bajo consejo médico y a un ritmo adecuado al estado de salud y edad. La forma de caminar es además decisiva en el riesgo de sufrir dolencias en las rodillas y de agravarse estas. Caminar de la forma adecuada puede aliviar significativamente el dolor provocado por la artritis, de manera que es un buen ejercicio para volver a la actividad física después de un período de sedentarismo como el confinamiento.

La dieta

También debemos vigilar la alimentación y mantener una dieta saludable y equilibrada, prestando especial atención a alimentos ricos en calcio y vitaminas A, C y D, que tienen efecto antioxidante y ayudan a proteger las articulaciones.

El dolor crónico y el confinamiento

El sedentarismo es una de las causas de dolores musculares y articulares. La falta de ejercicio físico saludable aumenta el riesgo de contracturas, fracturas y dolores articulares, especialmente a medida que se envejece, ya que se produce pérdida de masa muscular y debilitamiento óseo, además de que puede producirse más inflamación en el cuerpo.

La reducción o el abandono del ejercicio físico produce cambios corporales bien conocidos. A partir de la octava semana de inactividad la pérdida de masa muscular es evidente, lo cual repercute también en las articulaciones. El organismo acelera el envejecimiento general ante la falta de actividad física, como la que se ha producido durante el confinamiento en la mayoría de la población.

Por ello es fundamental retomar una actividad saludable, lo que implica hacerlo sin sobreesfuerzos que puedan dañar las articulaciones debilitadas por la inactividad previa y seguir siempre el consejo médico personalizado.