Un informe de 2018 realizado conjuntamente por la Sociedad Española el Dolor y la Plataforma de Organizaciones de Pacientes recoge una realidad preocupante del tratamiento del dolor en nuestro país: está infratratado.

La primera propuesta que se recoge en dicho informe es la de “visibilizar la presencia del dolor asociado a la enfermedad crónica” ya que el dolor que dura más de 3 meses está infravalorado y, de hecho, en una encuesta los pacientes califican con un 4 (siendo 0 la puntuación mínima y 10 la máxima) la atención médica recibida.

También definen el perfil medio de paciente con dolor crónico como “mujer urbana de 46 años con estudios secundarios” y tasan en unos 10-12 millones de personas a los que sufren dolor crónico en España. Estas personas mayoritariamente viven en ciudades y en una unidad familiar, la mitad trabajan y más de la mitad no tienen reconocido ningún tipo de discapacidad, aunque el dolor limita de forma importante su vida y, en muchos casos, su movilidad. Estas cifras son muy similares a las de otros estudios de casi 20 años atrás, así que el perfil del dolor crónico ha variado muy poco en nuestro país desde el inicio de siglo.

Según su estudio, en 2018 poco más del 20% de los hospitales públicos tienen unidades del dolor y hay provincias enteras sin ninguna unidad especializada, por lo que en muchos casos el tiempo de espera para ser atendido por un especialista se prolonga hasta un año y hasta 9 años puede tardar un paciente en llegar a una Unidad del Dolor.

Han insistido en la necesidad de mejorar esta atención a los pacientes con enfermedades y dolor crónico, ya que estas cifras explican el importante sufrimiento físico y mental tanto de los pacientes como de sus familiares y entorno más cercano.