La alimentación saludable es muy importante para lograr verdadera calidad de vida y la artritis no es una excepción. Los síntomas de la enfermedad se pueden aliviar si tomamos los nutrientes adecuados y así ayudar al éxito de otros tratamientos estemos realizando para eliminar estos molestos dolores.

Una dieta saludable incluye lograr y (lo más difícil) mantener el peso adecuado y así evitar forzar las articulaciones, al igual que otros tejidos, incluso los huesos.

Esto es fundamental, por ejemplo, en la osteoartritis para ralentizar el desgaste del cartílago. Si padece esta dolencia es buena idea consumir frutas y verduras ricas en vitamina C (como kiwi, fresas, tomates, pimientos), alimentos con vitamina D (lácteos bajos en grasa) y con vitamina K (yema de huevo y verduras de hoja verde), así como ajo, que parece que limita la destrucción del cartílago. En cambio debe evitar las grasas saturadas (mantequilla, carnes grasas, comidas rápidas) y el azúcar, que no sólo inducen al sobrepeso sino también a la inflamación.

Una enfermedad de las articulaciones bien conocida por su relación con la dieta es la gota, en la cual es clave evitar los mariscos y el exceso de azúcar y en cambio se recomiendan los alimentos con propiedades antiinflamatorias como las frutas rojas y moradas, las verduras, legumbres y nueces. Curiosidad: el café se asocia a menor probabilidad de sufrir gota mientras que la cerveza suele estar conectada con mayor riesgo de ataques de esta dolencia.

Dieta mediterránea

La artritis reumatoide genera inflamación articular por lo que la dieta mediterránea siempre es recomendable. Hemos de dar preferencia a los alimentos de origen vegetal, aceites de oliva y pescado, nueces y aceitunas y evitar la mantequilla, las carnes muy grasas, el azúcar y las comidas rápidas, que producen aumento del colesterol y de la inflamación.

Las articulaciones también se benefician de ingerir la correcta cantidad diaria de agua, especialmente si se practica ejercicio o se está en un clima cálido.

Alimentos básicos para la dieta

El pescado azul es rico en omega-3, un tipo de ácidos grasos considerados potentes antiinflamatorios, por lo que deberíamos consumirlos dos veces a la semana.

Los frutos secos también son una importante fuente de ácidos grasos saludables, particularmente las nueces.

Los alimentos ricos en vitamina C disminuyen la inflamación y ayudan a mantener el colágeno y el cartílago. En este grupo están entre otros las fresas, el tomate, los pimientos crudos, la papaya y el kiwi. Debemos consumir al menos una ración diaria de estas frutas.

Las carnes magras su alto contenido en proteínas, en hierro y zinc ayudan a disminuir el tiempo de reparación de lesiones. Son recomendables dos o tres raciones a la semana.

Lácteos sin grasa.

Una correcta cantidad de alimentos que nos ayude a mantener el peso adecuado.

Alimentos que debemos evitar

Las grasas saturadas y trans están presentes en carnes muy grasas, comida rápida, alimentos procesados y mantequilla.

El azúcar es conocido por colaborar a la inflamación.

El alcohol.