Al iniciar un programa de ejercicios, la moderación es importante. No puedes exigirte hasta tus límites absolutos nada más empezar. Cuanto más tiempo lleves sufriendo, más desacondicionado estarás. Se convierte en un círculo vicioso: Te duele, así que haces menos, por lo que la siguiente vez que lo intentas, el dolor es peor, así que lo intentas menos a menudo, y así sucesivamente. Sospechas que tu condición está empeorando, cuando en realidad es tu condicionamiento general el que está causando el problema.

 

Algunos pacientes con dolor crónico experimentan hiperalgesia y sensibilización central. Esto significa que sus sistemas nerviosos, en particular los nervios del dolor, están regulados y son más activos que los de otras personas. Se fatigan y se irritan más fácilmente, y su desacondicionamiento es un poco más difícil de superar, al menos al principio.

Muchas personas, especialmente las que padecen fibromialgia, tienen tendencia a excederse por una u otra razón, lo que sólo empeora las cosas. La recuperación tarda entonces más de lo que debería, y vuelve a ser más difícil la siguiente vez que lo intentan. De nuevo, existe un círculo vicioso, no por no intentarlo, sino por intentarlo demasiado.

Intente realizar una actividad moderada todos los días. Viaja a velocidad de crucero, ni demasiado rápido ni demasiado lento.