Depués de varias semanas de confinamiento en las que muchos sólo hemos realizado ejercicios suaves de estiramientos, yoga o pilates en casa, estamos deseando volver a realizar ejercicio físico al exterior con mayor intensidad y recuperar la forma física de hace dos meses. Sin embargo el riesgo de lesiones es alto después de tan prolongado período de inactividad y hemos de ser pacientes en nuestra recuperación, al igual que lo seríamos después de una lesión.

Tengamos en cuenta que para recuperar la forma física anterior al confinamiento se recomienda un plazo de entre tres y cuatro semanas, comenzando con ejercicios suaves como caminar diariamente entre media y una hora. El ejercicio más intenso debe ser el mismo que se realizaba antes del confinamiento pero en sesiones breves cada varios días cuya frecuencia, duración e intensidad se pueden ir aumentando progresivamente.

Además, siempre debemos consultar con nuestro médico, especialmente en caso de lesiones previas o dolores crónicos.

¿Cuáles son las lesiones más frecuentes?

Cuando la forma física se ha resentido y pretendemos recuperar el tiempo perdido a más velocidad de lo que nuestro estado físico puede asumir nos exponemos a muchos riesgos: entre los más frecuentes están los problemas respiratorios, cardiovasculares o las lesiones como tendinitis, desgarros musculares y problemas de espalda como hernias discales.

Un foco importante de lesiones en el deporte excesivo o sin calentamiento y muy especialmente al correr, son las articulaciones. En este caso hemos de cuidar especialmente las extremidades inferiores, fortaleciendo los músculos que las rodean, teniendo precaución de no someterlas a sobreesfuerzos y manteniendo una dieta adecuada.

En caso de duda, antes de entrenar debemos consultar con nuestro médico para evitar una actividad que nos pueda conducir a problemas posteriores de salud, especialmente en caso de problemas anteriores o de dolores crónicos.

Señales de alarma

Recordemos que ante ciertos síntomas se debe interrumpir inmediatamente la actividad física y dirigirse a un centro de atención médica. Los dolores articulares o musculares son más evidentes pero hemos de estar alerta ante el dolor opresivo en el pecho, la sensación de malestar con ahogo, mareo, sudoración y náuseas, la pérdida de conocimiento o las palpitaciones.