Un aislamiento como el que se puede producir durante una cuarentena es una situación de sedentarismo extremo. Ni siquiera hay una mínima actividad física para desplazarse al trabajo, a hacer compras o a centros de ocio. El movimiento dentro de una vivienda es mínimo y mantener esta situación durante varias semanas repercute negativamente en la salud. Por ello es necesario encontrar una forma de que el organismo mantenga cierta actividad cada día, al menos durante media hora.

Siempre debemos seguir el consejo de nuestro médico antes de iniciar un tipo de ejercicio nuevo, especialmente si tenemos dolencias previas, y debemos buscar un tipo de ejercicio seguro, con baja probabilidad de lesiones y que no exija una gran forma física pero que, aún así, nos proporcione el mínimo de movimiento que necesitamos.

En este sentido son beneficiosos los estiramientos, los ejercicios de calentamiento y de equilibrio postural. En esta línea encontramos el yoga o el pilates, que mejoran la postura, relajan, estiran los músculos y no exigen una excelente condición física, además de ayudarnos a la relajación mental, tan necesaria en una situación extraordinaria y potencialmente estresante como es la de no poder salir de casa en semanas.