Los analgésicos con receta pueden ser muy peligrosos, incluso mortales, si se toman sin haber sido recetados para uno, si se supera la dosis indicada o si se combinan con otros fármacos o con sustancias como el alcohol.

Uno de los peligros es una bajada excesiva de la presión arterial, una frecuencia cardíaca y/o respiratoria lenta e incluso un coma. Aquí el riesgo de muerte es significativo.

Esto serían las consecuencias más graves de un consumo abusivo, que puede generar tanto dependencia física como adicción, debido al efecto en el cerebro, particularmente después de un consumo prolongado en el tiempo.

¿Cómo puedo evitar caer en la adicción a analgésicos?

Seguir estrictamente las indicaciones de tu médico en cuanto a la ingesta de medicamentos es la mejor forma de prevenir el abuso de fármacos. Ante cualquier dolencia no sigas consejos de amigos o familiares; pregunta a tu médico cuál es el medicamento indicado para ti y sigue estrictamente sus indicaciones al tomarlo: horarios, dosis, interacción con otros fármacos/sustancias, relación con las comidas, etc. No alargues el tratamiento por tu cuenta, no aumentes la dosis sin que te lo haya indicado ni lo tomes porque te lo haya recetado anteriormente para la que tú crees que es la misma dolencia. Consulta siempre a tu médico en el momento que tienes un dolor y actualiza la información que tiene si cambian las circunstancias que él conoce: si el analgésico recomendado no controla tu dolor debes informarle para que pueda recetarte otro y dejar de tomar un medicamento que no está cumpliendo su función. De igual manera, consúltale si crees que podría reducirte la dosis pero no lo hagas tú mismo.

Es conveniente saber cuáles son los efectos previsibles de los medicamentos que tomamos para diferenciar lo que son efectos secundarios normales o ante qué debemos reaccionar poniéndolo en conocimiento de nuestro médico para que pueda valorar la pertinencia de modificar el tratamiento. También debemos conocer las interacciones de nuestros tratamientos farmacológicos con otros medicamentos, con el alcohol y otras sustancias, con alimentos, etc. para evitar hacer un uso inadecuado y potencialmente peligroso de los mismos.

Explícale detalladamente a tu médico tus síntomas y procura que te recete siempre la medicación que, siendo efectiva, sea menos agresiva, tenga menos efectos secundarios y menos riesgo de dependencia. En este sentido valora siempre, bajo las indicaciones de tu médico, la posibilidad de tratamientos alternativos para el dolor que permitan reducir la ingesta de analgésicos. Con ello reducirás siempre el riesgo de adicción y consumo abusivo.